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Poeta invitado: William Butler Yeats (Irlanda 1865-Francia 1939)

 

William_Butler_Yeats_by_George_Charles_Beresford

Nació el 13 de junio de 1865 en Dublín (Irlanda) en el seno de una familia protestante, hijo del pintor John Butler Yeats. Cursó estudios de pintura  en Londres y en Dublín. En 1887, se mudó a Londres, donde conoció el hinduismo, la teosofía y el ocultismo. Escribió poemas líricos y simbólicos  sobre temas paganos irlandeses, como El peregrinaje de Oisin (1889) y La isla del lago de Innisfree (1893), en un tono romántico y melancólico que él creía característico de los celtas. Además escribió El crepúsculo celta (1893) y La rosa secreta (1897), basados en leyendas irlandesas. En una visita a su país conoció a la bella patriota irlandesa Maud Gonne, a la que amó apasionadamente durante el resto de su vida. En 1896 regresó a su país natal. Allí estableció una profunda amistad con la autora teatral nacionalista lady Gregory, a la que visitaba a menudo en sus propiedades de Coole Parke, y junto con la cual realizó un viaje a Italia. Juntos fundaron el Teatro Abbey. Entre las obras que escribió para la compañía del Abbey, destacan Cathleen ni Houlihan (1902), una obra teatral de carácter nacionalista con Maud Gonne como protagonista, y Deirdre (1907), una tragedia en verso. En esos años también publicó libros de poesía, como El viento entre los juncos (1899), Las aguas sombrías (1900) y El yelmo verde (1910). En ellas se pone de manifiesto el progresivo abandono del misticismo, que va siendo sustituido por un estilo más claro y comprometido. En 1917 contrajo matrimonio con Georgie Hyde-Lees. Fue senador de la primera legislatura del parlamento del recién constituido estado de Irlanda, entre 1922 y 1928. Sus últimas obras se consideran las mejores de su producción. Una visión (1925) es un elaborado trabajo en prosa en el que el autor irlandés intenta explicar la mitología, el simbolismo y la filosofía que había utilizado a lo largo de sus obras. Otras obras poéticas en esta línea son Los cisnes salvajes de Coole (1917), La torre (1928) y La escalera de caracol (1933). Escribió además varias obras teatrales sobre el héroe celta Cuchulain reunidas en Cuatro obras para baile (1921). Después aparece Autobiografías (1927) y Dramatis personae (1936). Sus dos últimas colecciones son Luna llena en marzo (1935) y Últimos poemas y Dos obras de teatro (1939). Recibió el Premio Nobel en 1923. William Butler Yeats falleció el 18 de enero de 1939 en Roquebrune (Francia) y fue enterrado en el condado de Sligo, Irlanda.

 

Poemas:

Entrega a su amada unos versos

Sujeta tu pelo con horquilla de oro,

y recoge esas trenzas vagabundas.

Pedí a mi corazón que hiciera estos pobres versos:

en ellos trabajó día tras día

una triste hermosura edificando

con restos de batallas de otros tiempos.

Con sólo levantar la perla de tu mano,

ceñir tu largo pelo y suspirar,

corazones de hombres laten y arden;

y la espuma cual cirio sobre la arena opaca

y estrellas remontando el cielo con rocío,

solo viven para iluminar tus pies que pasan.

 

¿Cuándo contemplé por vez postrera

los redondos ojos verdes y los largos cuerpos ondulantes

de los oscuros leopardos de la luna?

Todas las locas brujas, esas las más nobles damas,

con todas las escobas y sus lágrimas,

sus airadas lágrimas se han ido.

Los sagrados centauros de las colinas se esfumaron,

nada tengo más que el amargo sol;

proscrita y esfumada la heroica madre luna,

y ahora que he cumplido los cincuenta

debo soportar el tímido sol.

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poeta invitado: Oscar Hahn (Chile 1938-)

 

untitledÓscar Hahn (Chile, 1938). Poeta, ensayista, crítico literario. Es Doctor en Filosofía por la Universidad de Maryland. Entre 1971 y 1972 fue miembro del Taller de Escritores de la Universidad de Iowa. Después fue docente de esa misma universidad por más de tres décadas. Actualmente es Profesor Emérito. Entre sus libros figuran: Esta rosa negra, Arte de morir, Mal de amor, Versos robados, Apariciones profanas, En un abrir y cerrar de ojos, Pena de vida y La primera oscuridad. De los múltiples reconocimientos a su obra destacan: Premio Casa de América de España (2006), Premio José Lezama Lima (2008), Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2011), el Premio Nacional de Literatura (2012) y el premio Loewe de poesía por su obra Los espejos comunicantes (2014). Es considerado una de las voces más importantes de la poesía Hispanoamericana.

 

 Poemas:

DESNUDO BAJANDO UNA ESCALERA

Este es el traje

con el que el alma cubre

sus vergüenzas

el traje

que un día se convierte

en polvo

en sombra

en nada

y deja el alma a la intemperie

sin manos con que taparse

las partes pudendas

Entonces en algún closet por ahí

en algún colgador cuelga el alma

en la

más  triste

desnudez

EN LA TUMBA DEL POETA  DESCONOCIDO

Aquí yace Ene Ene

el poeta desconocido

No corrió la suerte de Lorca

ni de Neruda ni de Eliot

ni de Rimbaud ni de Rilke

ni de ninguno de los que duermen

en túmulos famosos

Escribió lo que pudo y como pudo

y su felicidad no fue la fama

sino la epifanía de componer unos versos

y releerlos y guardarlos

como un pequeño tesoro

Yo te admiro poeta invisible

por tu coraje para enfrentar el anonimato

sin claudicar jamás

de tu vocación creadora

Nadie conoce tus poemas y casi nadie ha leído tu epitafio

escrito por ti mismo

para este nicho visitado

tan sólo por los que te quieren

Y en esta vida amigo mío

eso es lo único que cuenta

 

Mal de amor No seas vanidosa amor mío

porque para serte franco

tu belleza no es del otro mundo

Pero tampoco de este

 

 

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Presentación del poemario colectivo “Una isla dentro” de los Talleres Literarios “Espejo de Paciencia” y “Dulce María Loynaz”

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El pasado viernes 26 de septiembre los Talleres Literarios “Espejo de Paciencia” y “Dulce María Loynaz”, en el marco del IV Festival Atlántico de Poesía “De Canarias al Mundo”, presentaron el segundo poemario colectivo que recoge parte del quehacer de sus miembros en el último año. Contamos con la participación del cantautor Sofiel Ps.

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Poeta invitado: Nazik Al Malaika (Bagdad 1923- El Cairo 2007)

         Imagen

Nació en Bagdad, en 1923, en el seno de una familia culta: su madre escribía poesía y su padre también era poeta, además de editor y profesor de árabe.

Aficionada a la poesía desde temprana edad, a los diez años escribió sus primeros poemas en árabe clásico y continuó escribiendo y publicando poemas en revistas y periódicos durante su periodo de formación en el Training College de Bagdad, donde se graduó en 1944. A la vez, se interesó por la música y aprendió a tocar el laúd en el Fine Arts  Institute.  También estudió inglés y francés y obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Princeton.

En 1954 continuó sus estudios en la Universidad de Wisconsin, graduándose en Literatura Comparada. Posteriormente regresó a Bagdad donde se casó en 1961 y fundó con su esposo y otros compañeros la Universidad de Basora.

A comienzo de los años 70 se trasladó a Kuwait donde se dedicó a la docencia pero, como muchos iraquíes, se vio obligada a regresar a Iraq cuando Saddam Hussein invadió el país en 1990.

En 1991 se trasladó a El Cairo, donde permaneció hasta su muerte, acaecida tras una larga enfermedad el 20 de junio de 2007, a los 83 años de edad.

Pionera del movimiento del “verso libre” junto con Badr Shakir Al Sayyab, en 1947 publicó su primer libro de poemas: Enamorada de la noche, con influencias de los poetas árabes clásicos y otros poetas occidentales, como Shakespeare y Shelly, y en 1949 Chispas y cenizas, donde empleó el verso libre que continuó desarrollando en sus siguientes poemarios: El hueco de la ola (1957), El árbol de la luna (1967), Cántico de la gloria (1968), convirtiéndose en una de las principales figuras del modernismo y ejerciendo gran influencia, tanto con sus poemas como con sus obras de crítica literaria, en numerosos poetas de todo el mundo árabe.

Su estilo se caracteriza por la gran maestría de la lengua árabe, el original uso de las imágenes y la delicadeza y musicalidad de sus versos, siendo la melancolía una constante en su obra. Entre los distintos temas que aborda, destaca su defensa de los derechos de las mujeres, víctimas de una sociedad anclada en costumbres ancestrales.

 

 

Del poemario: Chispas y cenizas (1949)

 

 

 

LAVAR LA DESHONRA

 

¡Mamá! Un estertor, lágrimas, negrura.

La sangre fluye, el cuerpo apuñalado tiembla,

El pelo ondulado se ensucia de barro.

¡Mamá! Sólo se oye al verdugo.

Mañana vendrá la aurora,

Las rosas se despertarán

A la llamada de los veinte años

Y la esperanza fascinada.

Las flores de los prados responden:

Se ha marchado… a lavar la deshonra.

El brutal verdugo regresa y dice a la gente:

¿La deshonra? –limpia su puñal-

Hemos despedazado la deshonra

De nuevo somos virtuosos, de buena fama, dignos.

¡Tabernero! ¿Dónde están el vino y los vasos?

Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado

Por cuyos ojos daría Corán y destino.

Llena tu vaso, carnicero,

La muerte ha lavado la deshonra.

Al alba, las chicas preguntarán por ella:

¿Dónde está? La bestia responderá:

la hemos matado. Llevaba en la frente

el estigma de la deshonra

y lo hemos lavado.

Los vecinos contarán su funesta historia

Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio,

Y las puertas de madera, que no la olvidarán.

Las piedras susurrarán:

“Lavar la deshonra”

“Lavar la deshonra”.

Vecinas del barrio, chicas del pueblo,

Amasaremos el pan con nuestras lágrimas,

Nos cortaremos las trenzas,

Nos decoloraremos las manos

Para que sus ropas permanezcan blancas y puras.

No sonreiremos ni nos alegraremos ni nos giraremos

Porque el puñal, en la mano de nuestro padre

O de nuestro hermano, nos vigila

Y mañana, ¿quién sabe en qué desierto

Nos enterrará para lavar la deshonra?

 

María Luisa Prieto traductora.

 

NOCTURNO 

La noche se desliza por las estepas,

Las manos de las nubes pasan por el horizonte

Y las tinieblas duermen,

En impresionante calma,

Bajo las alas del silencio.

 

Sólo se oye el zureo de las palomas,

El murmullo gimiente de los arroyos

Y un ruido de pasos en la oscuridad

Que caminan suavemente.

 

Me siento, entregándome a la calma de la noche,

Contemplo el color de las tristes tinieblas,

Lanzo mis cantos al espacio

Y lloro por todos los corazones ingenuos.

 

Oigo los susurros de las palomas,

La lluvia que cae en la noche,

Los gemidos de una tórtola en la oscuridad

Que canta a lo lejos en las ramas

Y la queja lejana de un molino

Que gime en la noche y llora de fatiga.

Sus gritos atraviesan mis oídos

Y va a morir detrás de las colinas.

 

Escucho… sólo se oyen las plantas.

Miro… sólo se ve oscuridad.

Nubes, silencio y una noche triste.

¿Cómo no sentirme afligida?

 

La vida para mí es como esta noche:

Tinieblas, melancolía, desesperanza,

Mientras los demás sueñan con claridad

En una profunda e impresionante noche.

 

Llanto continuo de la naturaleza,

Silencio de las tinieblas, gemido de los vientos,

Suspiros de la brisa vespertina,

Lágrimas del rocío en los ojos de la mañana.

 

Veo en las riberas de la desgracia

A la multitud de afligidos,

El cortejo de los hambrientos

Ahuyentados por los aullidos del destino,

Sin poder pronunciar palabras de despedida.

 

Escucho: sólo los sollozos

Mandan su eco a mis oídos

Por detrás de las fortalezas y sobre las praderas.

Entonces, ¿quién puede cantar conmigo?

 

En el futuro portaré mi lira,

Lloraré la desgracia del universo

Y declamaré mi compasión por su infortunio

A los oídos del cruel tiempo.

 

Del poemario: Enamorada de la noche (1945)

 

LA BAILARINA APUÑALADA

Baila, con el corazón apuñalado, canta

Y ríe porque la herida es danza y sonrisa,

Pide a las víctimas inmoladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.

 

Es inútil llorar. Contén las ardientes lágrimas

Y del grito de la herida extrae una sonrisa.

Es inútil explotar. La herida duerme tranquila.

Déjala y venera tus humillantes cadenas.

 

Es inútil rebelarse. Nada de cólera contra el furioso látigo.

¿Qué sentido tienen las convulsiones de las víctimas?

El dolor y la tristeza se olvidan

Y también uno o dos muertos, y las heridas.

 

Convierte el fuego de tu herida en melodía

Que resuene en tus labios anhelantes

Donde queda un resto de vida

Para un canto que no callan la desgracia ni la tristeza.

 

Es inútil gritar. Repulsa y locura.

Deja al muerto tendido, sin sepultura.

Cualquiera muere… que no haya gritos de tristeza.

¿Qué sentido tienen las revueltas de los presos?

 

Es inútil rebelarse. En la gente, los restos

De venas no dejan circular la sangre.

Es inútil rebelarse mientras algunos inocentes

Esperan ser inmolados.

 

Tu herida no se diferencia de las demás.

Baila, ebria de tristeza mortal.

Los insomnes y los perplejos están abocados al silencio.

Es inútil protestar. Descansa en paz.

 

Sonríe al rojo puñal con amor

Y cae al suelo sin temblar.

Es un don que te degüellen como una oveja,

Es un don que te apuñalen el corazón y el alma.

 

Es una locura, víctima, que te rebeles.

Es locura la cólera del esclavo cautivo.

Baila la danza del fuerte, del feliz

Y sonríe con la felicidad del esclavo a sueldo.

 

Contén el dolor de la herida: es pecado gemir,

Y sonríe complacida al asesino culpable.

Regálale tu corazón humillado

Y déjale cortar y apuñalar con placer.

 

Baila con el corazón apuñalado, canta

Y ríe: la herida es danza y sonrisa.

Di a las víctimas degolladas que duerman

Y tú baila y canta tranquila.

 

NAZIK AL MALAIKA

 

 CALENDARIO

Para nuestros pasos había un pasado; está muerto

Desde hace cientos de años.

Los años han borrado su recuerdo

Y lo han colocado entre los muertos.

Durante mucho tiempo hemos buscado

Sus astros desaparecidos,

Hemos recurrido al imposible

Para devolverle la vida.

Hemos intentado, traspasando los siglos,

Hacerle volver a sus comienzos

Esperando recobrar nuestros sentimientos,

Y hemos regresado con las manos vacías.

Hemos atravesado las tinieblas,

Franqueado lo impasible, inmóvil,

Excavando los huesos amontonados,

Y no hemos encontrado lo extraviado.

Hemos visto, allí, frentes

Que no veían porque estaban ciegas,

Ojos ensimismados en la vida

Silenciosa, porque estaban mudos.

Hemos visto restos de corazones

Embalsamados con el recuerdo.

En vano habían intentado encontrar

El sentido… eran restos.

Hemos visto labios vacíos

Que no emitían quejas ni sentían hambre

Y manos marchitas, plegadas,

Cuya desgracia no provocaba lágrimas.

Nos preguntamos por nuestro pasado

Y tropezamos con un ataúd.

Allí, sobre la tumba, yacía el tiempo descolorido.

Regresamos al calendario

¿Se puede engañar a los días?

Y oímos gritar a los restos

Tras el sarcasmo de las cifras.

Vimos el mañana esperado

Arrastrando su mitad paralizada,

Arrastrando su mitad despreciada,

Su mitad congelada, inerte.

Allí, un libro se cerraba

Y finalizaba el antiguo canto.

Mañana, la vida germinará

Sobre las heridas del doloroso tiempo.

La voz del ayer se perderá

En el torbellino profundo del tiempo

Y sentiremos en nuestras copas

La palpitación del sueño que se despierta.

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Poeta Invitado: Carlos Barral ( Barcelona 1928-1989)

ImagenPoeta, prosista y editor español nacido en 1928 en la ciudad de Barcelona. Después de licenciarse en Derecho en 1950, se dedicó a impulsar la empresa editorial fundada por su familia, convirtiéndola en una de las más importantes del continente europeo. Perteneció al grupo de los años cincuenta, junto a Gil de Biedma, Joan Reventós y Alberto Oliart, dedicados a fomentar la poesía social. En 1952 publicó su primer libro de poemas «Las aguas reiteradas», al que siguieron, «Metropolitano» en 1957, «19 Figuras de mi historia civil» en 1961 y «Usuras y figuraciones» en 1973. En 1988 obtuvo el Premio Comillas de Tusquets Editores en la categoría Memorias, por su obra «Cuando las horas veloces». Fue además senador por Tarragona en 1982 y parlamentario por el Partido Socialista Español. Murió en Barcelona en 1989.

 

Poemas:

Exterior del gato

Ser el gato, hacer un esfuerzo y ser el gato

transitorio del alba y en la cumbre

del mundo transitado, y presumible.

Ser por fuera del gato todo el gato posible

después del atigrado resplandor de la noche

última y la pasmada contracción felina.

Comenzar en el zinc al borde de las uñas,

en el cielo que escurre el canalón vacío

y en la flor espectral que crece entre las rejas.

El gato que despierta paso a paso las viejas

miserables espaldas de fábrica baldada

y el aire algodonoso de las ramas al suelo

y la tierra afeitada del muro hasta el camino

y hasta el bidón sonoro que su peso estremece.

Ser gato por fuera y tan cabal. Parece

que el mundo quepa dentro de esta pausa ondulada

precisa como un astro, que te llama

y a quien no negarás el pararte desnuda

donde nadie hubiera imaginado

aurora sobre el muro desconchado,

alba rosada sobre el gris de un gato,

con las puntas nocturnas de los pechos

apuntando a esos hombres cavilosos

que llegan tan despacio, pisando en las afueras.

 

Baño en cueros

Haberlo vivamente deseado y verlas

pisar el agua que la luna enturbia

y estarlas a mirar; los cuerpos blancos

romper la sombra del metal luciente

-desnudo universal, desnudo hasta la muerte-

y quedarse indeciso, en pie, en lo oscuro,

como un viejo marino sospechando un tiempo

súbitamente aventuroso, y, luego,

olvidando los restos de la cena triste

con guitarra y golletes salivosos,

entrar a carga de animal entero

llamado por el agua o por los cuerpos.

Corre hasta el filo castrador del frío,

agua como de espadas.

Las estatuas

se ablandan entre risas, en la espuma.

 

 

 

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Poeta invitada: Silvina Ocampo (Buenos Aires, Argentina 1906-1993)

thDos figuras destacables de la literatura argentina del siglo XX fueron las hermanas Ocampo, Silvina y Victoria. Silvina Ocampo nació en Buenos Aires en 1906 y se destacó como una importante cuentista de su generación que supo marcar las pautas para una nueva narrativa, transformando el género popular de la literatura fantástica y elevándolo a la categoría de primer orden.
Entre sus obras más importantes (de narrativa y lírica) podemos mencionar “Viaje olvidado“, “Enumeración de la patria“, “Espacios métricos” y “Amarillo celeste“. Seguramente uno de los estilos que cultivó con mayor maestría fue el relato de ficción; consiguiendo que el género de la literatura fantástica y policíaca ascendiera de nivel y fuera reconocido tan válido como los demás, capaz de brindar imprescindibles aportes a las letras.
Valiéndose de sus relatos, Silvina plasmó una dura crítica a la composición social de su época, se reveló contra las convenciones sociales y buscó a través de la crueldad la ruptura con todo lenguaje tradicional, adquiriendo nuevos caminos expresivos que la convirtieron en un personaje imprescindible para la narrativa argentina posterior.
A continuación te ofrecemos algunos de sus poemas a través de los cuales podrás acercarte a la lírica de esta distinguida autora.

Ruego

Quiero otras sombras de oro, otras palmeras
con otros vuelos de aves extranjeras,
quiero calles distintas, en la nieve,
un barro diferente cuando llueve,
quiero el férvido olor de otras maderas,
quiero el fuego con llamas forasteras,
otras canciones, otras asperezas,
que no haya conocid

Canto

¡Ah, nada, nada es mío!
Ni el tono de mi voz, ni mis ausentes manos,
ni mis brazos lejanos.
Todo lo he recibido. Ah, nada, nada es mío.
Soy como los reflejos de un lago tenebroso
o el eco de las voces en el fondo de un pozo
azul cuando ha llovido.
Todo lo he recibido:
como el agua o el cristal
que se transforma en cualquier cosa,
en humo, en espiral,
en edificio, en pez, en piedra, en rosa.
Son distinta de mí, tan diferente,
como algunas personas cuando están entre gente.
Soy todos los lugares que en mi vida he amado.
Soy la mujer que más he detestado
y ese perfume que me hirió una noche
con los decretos de un destino incierto.
Soy las sombras que entraban en un coche,
la luminosidad de un puerto,
los secretos abrazos, ocultos en los ojos.
Soy de los celos, el cuchillo,
y los dolores con heridas, rojos.
De las miradas ávidas y largas soy el brillo.
Soy la voz que escuché detrás de las persianas,
la luz, el aire sobre las lambercianas.
Soy todas las palabras que adoré
en los labios y libros que admiré.
Soy el lebrel que huyó en la lejanía,
la rama solitaria entre las ramas.
Soy la felicidad de un día,
el rumor de las llamas.
Soy la pobreza de los pies desnudos,
con niños que se alejan, mudos.
Soy lo que no me han dicho y he sabido.
¡Ah, quise yo que todo fuera mío!
Soy todo lo que ya he perdido.
Mas todo es inasible como el viento y el río,
como las flores de oro en los veranos
que mueren en las manos.
Soy todo, pero nada es mío,
ni el dolor, ni la dicha, ni el espanto,
ni las palabras de mi canto.

Enlaces:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/ocampo_silvina.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Silvina_Ocampo

http://silvinaocampoletraseimagenes.blogspot.com.es/

http://epdlp.com/escritor.php?id=2095

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Cadáver Exquisito del Taller de Poesía “Espejo de Paciencia”

Anoche, como colofón final del acto celebrado en el Museo Poeta Domingo Rivero en las Palmas de Gran Canaria,  con motivo del 4º Festival Internacional Grito de Mujer desarrollado en esta Capital por El Centro Canario de Estudios Caribeños- El Atlántico- y El Taller, nos fuimos a tomar algo a nuestro centro neurálgico ( Hotel Madrid). Fruto de ese momento nació esto.

Tengo una botella

que se ríe conmigo

y los ojos sobrevolando la noche.

Las banderas no conocen tus entrañas.

Paséame cabalgando en tu cintura,

pero no podía amarla.

Solo nos quedó el aroma de la luna

en esta deliciosa noche de luna llena,

en esta fría noche de inesperadas voces.

Tiemblo, necesito más, calma.

Arrabal en la estepa

no volveré a Itaca.

Los fantasmas de la noche

se pasean en las puntas del mañana.

Bajo la sombra del pájaro negro

estampo el sello final.

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